Controlar

Siempre ha sido un buen compañero de trabajo y estupendo para su familia, pero hace unos meses que tiene unas broncas tremendas con  su mujer.

Ha tenido la suerte de encontrar un trabajo envidiable y como quiere conservarlo da lo mejor de sí. El horario es exigente, pero vale la pena, porque aprende un montón y cómo va a rehusar quedarse una horita más, encima de que le están dando esta oportunidad.

Él tiene genio, y a veces se da cuenta de que le cae más trabajo que a otros, pero ha decidido considerarlo un reconocimiento y no sacar la mala leche, porque sospecha que le perjudicaría.

En el ámbito familiar también va sobrecargado, porque desde que su madre enviudó siente que no puede negarle nada.

A veces querría pasar el fin de semana tranquilo con su mujer y su hijo, pero no pueden dejarla sola. Cuando mamá llama para ver si les parece que les lleve la comida el domingo “que estaréis cansados de cocinaros toda la semana” pues no sabe decirle que no. Ella se anima tanto siendo útil…

Así que todo el mundo contento y él, orgulloso de estar haciendo lo que debe. Sin embargo, el otro día le gritó a Begoña sin mucho motivo, la verdad.

Ella sólo le dijo que si podían ir pensando en el cole del niño, que habría que pedir plaza ya para el siguiente curso ¡y no veas lo mal que le sentó!

No se reconoce en todo lo que dijo: “¿es que me tengo que ocupar yo de todo?” “A ver si no sabes tú hacer nada sola”… Begoña se fue de la habitación más triste que enfadada y  él se dio cuenta de que había estado fuera de lugar.

En realidad, le había pasado algo parecido con su hermano el otro día.

Total, que como es un hombre maduro sabe que no puede arreglar las cosas a gritos, así que ha decidido apuntarse a unas clases de yoga y aprender a relajarse, para no levantar la voz y asumir las cosas con calma.

Pero curiosamente no ha mejorado. No puede evitarlo y algunas veces, casi siempre con aquéllos que más quiere y a veces con perfectos desconocidos, le sale una rabia tremenda y estalla apenas sin motivo.

No sabe ya qué hacer ¿estará la solución en intentar relajarse más para controlar su ira?

(Ilustración Laia Carrera)