Insomnio

Está de visita una amiga y me comenta encantada lo bien que ha dormido por fin, curiosamente en una cama extraña. Y es que, si el fenómeno de “extrañar la cama” es frecuente, más frecuente es sentirse mal en la cama propia.

Me refiero al insomnio, que afecta en alguna ocasión hasta a un tercio de los españoles. Se trata de uno de los trastornos más frecuentes y que además influye mucho, de manera insidiosa, poco clara pero persistente, en la vida diaria.Cuando no descansamos nos sentimos fatal, más irritables, más tristes, y sentirnos así no ayuda precisamente a conciliar el sueño.

¿Cómo romper ese terrible círculo vicioso? A veces una pastilla parece ayudar, pues conseguimos una noche de descanso, un par de ellas…una tregua. Pero si el uso de fármacos nos proporciona el alivio de saber que es posible de alguna manera volver a descansar, nos da también el mensaje de que solos no podemos, de que esa ayuda es necesaria, planteándose así una dependencia psicológica que se suma por supuesto a la dependencia física.

Y todo ello sin que sepamos muy bien cuándo ni por qué dejamos de poder dormir larga y profundamente, de manera reparadora.

Quizá no haga falta tanto saber qué provocó la primera o las primeras noches de insomnio, pero sí vale la pena un trabajo que rompa con los factores que mantienen la agotadora situación; es preciso acabar con la ansiedad que genera ya el simple hecho de meterse en la cama a pasar otra horrible noche.

Necesitamos un cambio para que, igual que se fue el sueño, vuelva.

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