Obsesión

Obsesion

A todos se nos ha quedado enganchado un pensamiento, una preocupación que sabemos excesiva, un recuerdo que vuelve una y otra vez o al menos, a quién no, la letra de una canción repetida en nuestras cabezas.

¿Dónde acaba la preocupación y empieza la obsesión?

¿Hasta dónde es normal la costumbre de hacer determinadas cosas o de una determinada manera?

¿Es orden o es obsesión?

Indudablemente hay que acudir a consulta cuando la persona experimente un sufrimiento. También cuando los síntomas le impidan llevar a cabo la vida que quisiera y desde luego si directamente hacen que uno no pueda trabajar, relacionarse, alimentarse o comunicarse de forma regular y fluida

La familia y el entorno en general deben mostrar comprensión por este gran sufrimiento, pero nunca tomar parte en rituales o revisiones y desde luego no ayuda intentar tranquilizar al que sufre. En contra de lo que pueda parecer, estas actitudes (que son las Soluciones Intentadas) sólo refuerzan el trastorno.

Si el caso es grave, con afectación de la cotidianidad, es muy probable que apenas pueda trabajarse por la mejoría sin comenzar con medicación.

¿Y después qué? ¿es para siempre el trastorno? Pues en general se considera que tras un tratamiento farmacológico de un año, si la persona está a pleno funcionamiento y sin síntomas al menos dos semanas, debe evaluarse la necesidad de continuar el tratamiento farmacológico.

Pero ojo, porque tras una curación satisfactoria, los síntomas también pueden volver y deben atenderse lo más pronto posible.

De todas formas, no siempre las obsesiones tienen su causa en un trastorno obsesivo; hay otros procesos como la depresión que se presentan con pensamientos obsesivos. En estos casos el tratamiento de la depresión mejorará el síntoma obsesivo.

(ilustración de Sandra Seroubian)

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